EL MONTE DE LA REDENCIÓN

Con motivo del Besapiés Magno que la Agrupación de Cofradías de Semana Santa ha convocado para celebrar la clausura del Año Jubilar de la Misericordia, la Archicofradía Sacramental de los Dolores expone a la pública veneración de los fieles su Sagrado Titular, el Santísimo. Cristo de la Redención, de una manera desacostumbrada y singular.

Como es habitual la Imagen ocupa el espacio del transepto de la iglesia, en la cabecera de la nave de la Epístola, aunque en esta ocasión  a diferencia de cómo lo hace  los Viernes de Dolores, se presenta en posición vertical y sobre lo que se conoce como un monte o risco inspirado en la naturaleza.

En la elaboración del mismo se han empleado plantas, arbustos y flores silvestres tales como lentisco, romero, tomillo, tuya, musgo, cardos y lirios, y se han introducido una serie de elementos que le confieren un especial simbolismo.

En principio y en base al mayor acto de Misericordia, que es la entrega de la propia vida a favor de los demás, aparecen los símbolos eucarísticos del trigo y de la vid, que al pie de la Cruz la sugieren como el lagar místico del que brota la preciosa Sangre del Salvador derramándose por toda la Tierra en regueros formados por claveles.

Cristo ganó la  Redención de nuestros pecados venciendo a la muerte con su propia Muerte, y eso es lo que representa la huidiza serpiente y el cráneo abandonado entre espinos y cardos resecos. Sobre estos, además, se posa un jilguero que con el rojo plumaje de su cabeza representa el sufrimiento de Nuestro Señor.

Finalmente, la presencia de dos gorriones nos recuerda que Dios abaja a los poderosos y enaltece a los humildes mientras que un conejo agazapado encarna la fugacidad de la vida terrenal.